Cáncer de mama

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Un día te descubres un bulto en el pecho, o te haces una mamografía rutinaria, y te dicen que algo no está bien. Comienza entonces un periodo de incertidumbre y piensas: "esto no me puede tocar a mí".
Esta guía quiere ayudar a todas las mujeres que han recibido un diagnóstico de cáncer de mama, facilitándoles un mayor conocimiento sobre las pruebas, los tratamientos y los cuidados que necesitan para mejorar día a día.

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  • Introducción

    Sabemos que cada mujer es diferente... y puede reaccionar de manera distinta al diagnóstico de un cáncer, pero también sabemos que hay reacciones que se parecen mucho. Un día te descubres un bulto en el pecho, o te haces una mamografía rutinaria, y al conocer el resultado te dicen que algo no está bien, que hay que repetir pruebas o hacerte una biopsia. Comienza entonces un periodo de incertidumbre y piensas: "esto no puede ser cierto, esto no me puede tocar a mí". Cuando te confirman el diagnóstico y te dicen que tienes un "carcinoma intraductal grado...", no entiendes nada (poco a poco irás aprendiendo a manejarte con este lenguaje). Piensas en la vida que llevas, la gente que te rodea, tu familia. y te dices "yo voy a salir de esto". Todo comenzará seguramente con la operación, luego vendrá la quimio, después la radioterapia y es posible que alguna otra medicación. Y cuando todo haya pasado verás que esta enfermedad no sólo se supera sino que aprendes a mirar la vida de otra manera.

    Esta guía que tienes en tus manos quiere ayudar a todas las mujeres que han recibido un
    diagnóstico de cáncer de mama, facilitándoles un mayor conocimiento sobre las pruebas, los tratamientos y los cuidados que necesitan para mejorar día a día. Para su elaboración
    se ha contado con un conjunto de profesionales expertos en esta enfermedad.

    En estas páginas podrás encontrar información rigurosa, clara y muy útil sobre diferentes
    aspectos del cáncer de mama: definición, tipos, tratamiento, etc. Y además, se proponen un conjunto de recomendaciones y consejos que pueden ayudarte a hacer frente a los efectos secundarios del tratamiento y a superar los cambios que ocasiona en tu entorno el diagnóstico de un cáncer de mama.

    La guía está dividida en varias secciones en las que se responde a preguntas concretas,
    por lo que puedes acceder directamente al apartado y a la información que te interese en ese instante. Hay mucha información y es aconsejable que la leas poco a poco para que puedas asimilarla más fácilmente. Esta guía pretende ser divulgativa, orientativa, y despejar dudas. No obstante, sólo profesionales médicos y otros sanitarios podrán ofrecerte una información más completa, y más específica sobre tu proceso.

  • ¿Qué es el cáncer de mama?

    La mama es una glándula cuya función principal es la producción de leche durante el periodo de lactancia. Está formada por múltiples lóbulos y lobulillos donde se produce
    a leche. Estos lóbulos y lobulillos están unidos por una serie de tubos llamados ductos o conductos que conducen la leche hacia el pezón.

    Llamamos cáncer de mama al crecimiento anormal e incontrolado de las células que forman los conductos o lobulillos de la mama donde se forma la leche.

    Los tumores que se originan en este tipo de tejidos reciben el nombre de carcinomas.

    Cáncer de Mama

    ¿A quién afecta?

    El cáncer de mama afecta principalmente a mujeres, aunque también puede darse en un pequeño porcentaje de varones. En España las cifras nos dicen que se diagnostican 16.000 nuevos casos al año, y es más frecuente en mujeres que han pasado la menopausia y con edades comprendidas entre los 50 y los 70 años.

    ¿Por qué se produce el cáncer de mama?

    Los órganos que forman nuestro cuerpo están constituidos por células que normalmente se dividen de forma ordenada para reemplazar a las células ya envejecidas o muertas. Cada célula posee unos mecanismos de control para regular este proceso de división.
    Cuando en una célula se alteran estos mecanismos de control, se inicia una división incontrolada produciendo un tumor o nódulo. En los tumores benignos las células se dividen en exceso pero no pueden dañar o invadir otras partes del organismo. En los tumores malignos las células se dividen sin control y pueden invadir o dañar otras partes del cuerpo. Cuando esta alteración se produce en células de la mama, se denomina cáncer de mama.

    ¿Qué factores pueden suponer un mayor riesgo para desarrollar cáncer de mama?

    Hasta el momento el origen del cáncer es desconocido. No puede afirmarse que el cáncer de mama afecte a un tipo de mujer determinada. No obstante, sí que existen una serie de estudios que señalan los siguientes factores como más influyentes en la posibilidad de desarrollar un cáncer de mama:

    1. Las probabilidades de una mujer de desarrollar cáncer de mama aumentan si su madre, hermana o hija han padecido la enfermedad (especialmente si fue diagnosticada antes de los 50 años de edad).

    2. Gran cantidad de estudios experimentales indican que las hormonas (estrógenos y progesterona) juegan un papel muy importante en la aparición del cáncer de mama. El cáncer de mama viene favorecido por la influencia hormonal de los estrógenos en el tejido mamario.

    3. Un diagnóstico de hiperplasia atípica (una condición que no es cancerosa, en la cual las células tienen características anormales y son numerosas) o de carcinoma lobulillar in situ (células anormales que se encuentran en los lobulillos del seno)
    aumenta el riesgo de cáncer de mama en la mujer.

    4. Alteraciones específicas en ciertos genes (BRCA1, BRCA2 y otros) aumentan el riesgo de cáncer de mama. Estas alteraciones son raras; se estima que no llegan a constituir ni un 10% de todos los tumores de mama diagnosticados.

    5. El riesgo de cáncer de mama aumenta gradualmente con la edad de la mujer. Un
    70% de los tumores se diagnostican ente los 50 y 70 años.

    ¿Por qué está aumentando esta enfermedad?

    Es cierto que en números absolutos la incidencia de cáncer de mama está aumentando de forma constante y significativa en los últimos años, pero probablemente esto sea debido a que las mujeres son cada día más conscientes de la importancia de la prevención del cáncer mediante técnicas de cribado o screening. Sin embargo, este aumento se produce fundamentalmente en el diagnóstico en estadios más precoces, sin afectación de los ganglios y con pronósticos más favorables, por lo que la mortalidad por cáncer de mama disminuye.

    ¿Qué tipo de cáncer hay?

    Fundamentalmente hay dos tipos de cáncer de mama según el tejido de la mama que
    se vea afectado:

    1. Carcinoma ductal: Cuando el tumor se origina en los ductos o tubos que conducen la leche hacia el pezón, suele ser el más frecuente.
    2. Carcinoma lobulillar: Se localiza en los lóbulos o glándulas que forman la
    parte principal del tejido mamario.

    Cuando el tumor mamario está dentro de los ductos, sin llegar a romper su pared, constituye el llamado carcinoma INTRADUCTAL. Este tipo de tumor nunca se puede extender más allá de la mama, sin embargo cuando el tumor se ha hecho INFILTRANTE,
    es decir, ha roto las paredes de los conductos o ductos, tiene posibilidades de alcanzar
    otros tejidos y órganos de alrededor.

    En ocasiones el tumor alcanza los ganglios de las axilas y ello indica que en algún momento sus células han podido extenderse a otras partes del organismo (a través de los ganglios linfáticos puede llegar a los huesos, pulmones, hígado, etc.).

    Pero no siempre es así, puesto que en muchas ocasiones los ganglios linfáticos son las únicas partes del cuerpo afectadas por el tumor mamario, es como si se hubiese formado una auténtica barrera frente a la diseminación del tumor. Cuando el cáncer de mama se ha extendido a otros órganos, se denomina metástasis.

    ¿Qué síntomas produce el cáncer de mama?

    El cáncer de mama no suele producir dolor, y nunca al principio de la enfermedad. Muchas veces cuando el cáncer de mama está en una fase inicial no produce ningún síntoma, sin embargo cuando crece puede ocasionar algunos cambios que la mujer debe vigilar:

    - Aparición de un bulto en la mama o en la zona de la axila.
    - Cambios en el tamaño o forma de la mama.
    - Dolor en la mama no relacionado con la menstruación.
    - Alteración en la piel de la mama como: aparición de úlceras, cambios de color y aparición de lo que se denomina piel de naranja (por su aspecto similar a la piel de esta fruta).
    - Cambios en la areola - pezón, como puede ser secreción, hundimiento del mismo o
    retracción, ulceración, o la aparición de una costra.

    Recuerda que estos síntomas también pueden aparecer asociados a enfermedades benignas. Antes de pensar y asumir que tienes una enfermedad grave, espera a conocer el resultado de las pruebas.

    Existen otros síntomas como son el cansancio o el dolor de huesos localizado, que pueden aparecer en las fases más avanzadas de la enfermedad.

    Aunque la mayor parte de las veces estos síntomas no están producidos por un cáncer, toda mujer que note alguno de estos cambios debe acudir a su médica o medico para que realice las pruebas necesarias y pueda, cuanto antes, hacer un diagnóstico. Para percibir alguno de estos cambios es fundamental que las mujeres "conozcan sus propias mamas".

    Síntomas
  • ¿Cómo se diagnostica?

    Las técnicas que se emplean para establecer un diagnóstico requieren aparatos específicos y profesionales expertos en patología mamaria. El empleo de una u otra técnica, o de varias combinadas, dependerá del criterio del profesional y te deberán informar sobre las razones de la elección.

    ¿Qué técnicas se suelen utilizar para el diagnóstico?

    Para realizar el diagnóstico del cáncer de mama existen diferentes pruebas:
    1. Exploración y palpación de la mama: Por un especialista.
    2. Mamografía: : Es una de las pruebas más eficaces y fáciles de
    realizar. Consiste en realizar una radiografía de la glándula mamaria.
    3. Ecografía: : Explora el tejido mamario a través de una sonda de
    ultrasonidos.
    4. Resonancia Nuclear Magnética: Se utiliza en ocasiones para delimitar la
    extensión de la enfermedad.
    5. Diagnóstico patológico de cáncer de mama: Es el diagnóstico de seguridad
    mediante la obtención de una muestra del posible tumor. Existen varias posibilidades:
    Punción con aguja fina: las células que se quieren estudiar se extraen por aspiración
    de la jeringa.
    - Biopsia con aguja gruesa: la aguja que se usa es más gruesa, y lo que se obtiene
    es una pequeña porción del tumor.
    - Biopsia quirúrgica: se extrae un fragmento de tejido tras realizar una pequeña incisión en la mama en el quirófano.

    Mamografía

    Mamografía

    ¿Qué factores se tienen en cuenta en el pronóstico del cáncer de mama?

    Durante años, el factor más importante en el pronóstico del cáncer de mama ha sido el tamaño del tumor, es decir el volumen de las células tumorales, y la afectación o no de los ganglios linfáticos, definido por un sistema internacional de clasificación de los tumores llamado TNM.

    Hay tumores grandes con buen pronóstico porque las células que lo forman tienen
    unas características que lo hacen más fácil de tratar. Y en cambio hay tumores pequeños
    con características celulares que los hacen de mal pronóstico.

    Actualmente, aparte del tamaño del tumor, para hablar de pronóstico se tienen en cuenta otras características de las células tumorales como la presencia de receptores hormonales, el grado histológico o los más novedosos factores moleculares.

    Existen otros factores clínicos que pueden influir como son la edad, haber tenido menopausia o no, y el estado general de salud de la mujer.

    ¿Qué pruebas se realizan para definir el pronóstico?

    Para poder realizar esta clasificación es necesario llevar a cabo diferentes exploraciones:
    examen físico, radiografías de tórax, mamografías, tomografía axial computarizada
    (TAC) de tórax y abdomen, gammagrafía ósea y, eventualmente, resonancia nuclear
    magnética de alguna zona del organismo, TAC cerebral, ecografías, etc.
     

  • ¿Qué tratamientos existen para el cáncer de mama?

    En el cáncer de mama pueden utilizarse diversos tipos de tratamientos:

    > Cirugía
    > Radioterapia
    > Quimioterapia
    > Hormonoterapia
    > Anticuerpos monoclonales

    Estos tratamientos pueden combinarse en función de las características del tumor.
    En cada caso se usará la terapia o terapias combinadas que estén más indicadas, pudiendo ser utilizadas cronológicamente en cualquier orden, aunque es habitual que la cirugía constituya el tratamiento inicial.

    En mi caso, ¿qué tratamiento voy a seguir?

    Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de cáncer de mama y se han realizado las
    pruebas necesarias para conocer en qué fase está la enfermedad, se decidirá cuál es
    el tratamiento más adecuado.

    El especialista te recomendará y explicará las posibilidades del tratamiento que
    mejor se adecuen a tu caso.

    Una vez que hayas recibido la suficiente información puedes, junto con el especialista, tomar una decisión sobre el tratamiento.

    El tratamiento del cáncer de mama, como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar. Es decir, distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer a la paciente las mayores posibilidades de curación, y dar respuesta a sus expectativas.

    ¿De qué depende el tratamiento que voy a seguir?

    El tratamiento puede depender de diferentes factores:

    - Factores según el tumor: tales como tamaño, localización, grado histológico, afectación o no axilar, extensión, etc.

    - Factores de la paciente: el tratamiento es individual para cada paciente, teniendo en cuenta su edad, estado general de salud y opinión acerca de las
    diferentes opciones de tratamiento.

    ¿Puedo participar en la elección del tratamiento?

    Para participar en la elección del tratamiento es fundamental establecer una buena
    relación entre el equipo médico y la paciente.

    Es normal, que tras recibir el diagnóstico de un cáncer de mama, puedas quedarte bloqueada y no ser capaz de asumir la información que se da en ese momento. Por este motivo, es recomendable una segunda visita al mismo médico o médica, y llevar una lista con todas aquellas dudas que puedan surgir sobre las opciones de tratamiento, la respuesta de cada tratamiento, sus riesgos, sus efectos secundarios, etc. También es recomendable que vayas acompañada por una persona cercana que escuche o tome notas junto a ti.

    En el caso de que tu médica o médico te haya indicado que el cáncer de mama se encuentra en un estadio inicial y puedes elegir entre las opciones de tratamiento de cirugía conservadora de mama o mastectomía, te aconsejamos que leas detenidamente el documento que recoge una herramienta de ayuda en toma de decisiones elaborado con la Consejería de Salud y que puedes descargarte de su página web en: http://www.csalud. junta-andalucia.es/procesos/documentos.asp?idp=199

    Elección del tratamiento
  • Mi alimentación

    ¿En qué consiste una operación de cáncer de mama?

    Cuando el cáncer de mama se detecta en sus primeras fases, la primera opción suele ser operar y extirpar el tumor mediante una intervención quirúrgica. En la mayoría de los casos, la primera opción terapéutica es la cirugía, pero actualmente existen casos en que el primer tratamiento es la quimioterapia (tratamiento neoadyuvante o quimioterapia primaria), con el fin de reducir su tamaño y hacer posible una cirugía menos radical.

    ¿Cómo se prepara la operación?

    La cirugía se realiza una vez obtenido el resultado de la biopsia. Antes de la intervención
    se realiza un estudio denominado estudio preoperatorio que consiste, generalmente, en un análisis de sangre y de coagulación, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.

    Es importante que antes de operarte te informen sobre la técnica quirúrgica con la que vas a ser intervenida. Sus posibles riesgos o recomendaciones para reducirlos. Antes de la operación deberás firmar un documento llamado consentimiento informado donde consta toda esta información. Léelo tranquilamente y aclara cualquier duda que te surja antes de firmarlo.

    ¿Qué tipos de cirugía hay?

    El tipo de cirugía que se realice dependerá de la fase en que se encuentre la enfermedad, del tamaño y tipo de tumor, de la relación tamaño del tumor/ tamaño de la glándula mamaria, de la edad y del estado general de la mujer, así como del criterio médico y de la propia paciente.

    Fundamentalmente hay dos posibilidades:

    <b>1. Cirugía conservadora</b>: Este tipo de intervención consiste en la extirpación
    del tumor y una pequeña cantidad del tejido normal que le rodea. Después de la cirugía conservadora siempre se aconseja el tratamiento con radioterapia.
    <b>2. Mastectomía</b>: Se extirpa toda la mama, incluyendo el pezón y el tejido de la
    mama que se extiende hasta la axila.

    Hoy día, cuando se indica este tipo de cirugía, la técnica que más se utiliza es la mastectomía radical modificada, en la que se extirpa la totalidad del tejido mamario, pero el músculo pectoral y otros tejidos que se encentran debajo de la mama quedan intactos por lo que la reconstrucción posterior es más fácil.

    Independientemente del tipo de cirugía que se realice, las pacientes tienen grandes posibilidades de superar la enfermedad. Independientemente de que la opción de tratamiento sea la cirugía conservadora o la mastectomía, las posibilidades de superación de la enfermedad, son muy altas.

    ¿Por qué algunas veces se quita el pecho y otras no?

    Actualmente, se detectan muchos tumores de mama en fases muy iniciales, y es posible
    realizar una cirugía conservadora de la mama. Esta opción es válida para muchas mujeres, pero no para todas.

    En algunas ocasiones, no está indicada la cirugía conservadora, sobre todo en mujeres que:
    - Tienen dos o más tumores en la misma mama demasiado separados para extirparse juntos.
    - En las que el tamaño del tumor sea excesivamente grande o que la relación tamaño tumor y tamaño mama no sea adecuada para conseguir unos resultados estéticamente aceptables.
    - Tienen ciertas enfermedades que hacen que los tejidos del organismo sean muy sensibles a los efectos de la radioterapia.
    - Están embarazadas, para evitar la radioterapia durante la gestación.

    La ventaja de la cirugía conservadora es que se mantiene la apariencia de la mama, aunque el tratamiento se tiene que completar con radioterapia.

    ¿Por qué en ocasiones se extraen los ganglios linfáticos de la axila?

    Tanto si se realiza una mastectomía como una cirugía conservadora de mama, es  importante saber si el tumor se ha extendido a los ganglios linfáticos de la axila. Las células tumorales utilizan estos ganglios como canal para penetrar en la circulación sanguínea y de aquí pueden diseminarse por el cuerpo.

    Saber si el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos es importante para:
    - Predecir las posibilidades de superar la enfermedad.
    - Determinar la necesidad de administrar quimioterapia y radioterapia.

    ¿En qué consiste la prueba de biopsia selectiva del ganglio centinela?

    Las células tumorales suelen dirigirse hacia los ganglios linfáticos axilares, lugar a partir del cual las células tumorales entran en la circulación sanguínea y se pueden diseminar
    por todo el cuerpo.

    El ganglio centinela es el primer ganglio de drenaje, siendo por tanto el que mayor probabilidad tiene de albergar dichas células.

    En la biopsia de ganglio centinela, se quita solamente un ganglio y se analiza para ver si el cáncer de mama se ha diseminado a los ganglios linfáticos de la axila.

    Si este ganglio no está afectado, lo que ocurre en muchos casos, hay muchísimas posibilidades de que el resto de los ganglios axilares tampoco lo estén, por lo que no es necesario extirparlos. Si por el contrario está afectado, ante la posibilidad de que en otros ganglios haya también células tumorales, es necesario completar la extracción de todos ellos.

    Gracias a la técnica del ganglio centinela, la aparición del linfedema será cada vez menos habitual.

    ¿Qué efectos pueden producirse después de la operación?

    Las secuelas físicas van a depender del tipo de intervención realizada (cirugía conservadora - cirugía radical) y por tanto la generalización es muy difícil.

    Es normal tener molestias y perder algo de sensibilidad en la zona donde se ha producido la intervención, en ambos casos estas molestias desaparecerán con el paso del tiempo.

    No obstante, hay un efecto secundario que es muy frecuente cuando se extraen los ganglios de la axila: el linfedema.

    Para evitar el linfedema, existen unas medidas de prevención que se inician después de la operación con un programa de ejercicios respiratorios y movilidad de la mano y del brazo afectado.

  • ¿Es posible la reconstrucción de la mama intervenida?

    Si te han practicado una mastectomía, es posible elegir entre dos alternativas para mejorar la imagen física: la utilización de una prótesis externa o la reconstrucción de la mama.

    La reconstrucción mamaria es un procedimiento que se realiza para restablecer la apariencia de la mama después de una mastectomía. En general, la reconstrucción proporcionará una mejora estética en el cuerpo de las mujeres mastectomizadas por lo que repercutirá tanto en su autoestima como en el estado de ánimo. No obstante, la decisión de reconstruirse la mama no es fácil. Hay muchas mujeres que se han reconstruido y otras que no, esta decisión es personal y tiene que basarse en una buena información.

    ¿Cómo se utilizan las prótesis externas?

    Muchas mujeres optan por llevar una prótesis de mama externa que se coloca en el sujetador.

    Las prótesis externas ayudan a recuperar la imagen anterior a la operación y descompensar el peso que se produce por la extirpación de la mama. Habitualmente están hechas con silicona, existiendo una gran variedad de prótesis que se adaptan a las características de cada mujer (figura, forma y tamaño del pecho) y a sus necesidades (práctica de deportes, natación...).

    También hay lencería apropiada a las mujeres que han pasado por una mastectomía.

    ¿En qué consiste la reconstrucción de la mama?

    La reconstrucción es una intervención quirúrgica que consiste en sustituir la mama extirpada por otra parecida en aspecto (con areola y pezón) y textura.

    La cirugía reconstructiva es compleja y, generalmente, necesita más de una intervención para conseguir los resultados deseados.

    El aspecto de la mama después de una reconstrucción es excelente, ya que se consigue reconstruir una mama de aspecto muy similar a la otra.

    ¿Cuántos tipos hay de cirugía reconstructiva?

    Existen varias técnicas que se aplican según las necesidades y características de cada
    mujer, pero las formas más habituales son:

    - La utilización de expansores y prótesis de silicona
    - La utilización de tejidos de la propia paciente.

    La técnica que utiliza expansores y prótesis de silicona es la más sencilla. Se
    realiza en dos fases:

    1. Primero se introduce un expansor debajo de la piel y se va llenando poco a poco con
    suero fisiológico para ir dilatando la piel.
    2. Cuando se alcanza un volumen adecuado se hace otra intervención para cambiar
    este expansor por una prótesis definitiva de silicona. En éste último caso es necesario
    más de una intervención para la construcción de la parte areola - pezón.

    Hay otra opción que también utiliza un expansor que es a su vez prótesis, por lo que
    no precisa de una segunda intervención.

    La otra técnica es el uso de tejidos propios de la mujer (piel, grasa y músculo) que se
    obtienen normalmente del abdomen o la espalda. Es una técnica más compleja pero
    con muy buenos resultados. La reconstrucción del pezón y la areola se realiza mediante
    un injerto de la piel de la ingle o con un tatuaje.

    ¿Cuándo se hace la reconstrucción?

    La reconstrucción de la mama puede llevarse a cabo en el mismo momento que la mastectomía, o puede realizarse pasado un tiempo. La reconstrucción de la mama no dificulta ni interfiere con ningún tratamiento (quimioterapia, radioterapia...) ni modifica la evolución y pronóstico de la enfermedad.

    El tiempo que debe transcurrir para realizar la reconstrucción puede variar de una mujer a otra. En algunos casos y según el tratamiento recibido, es recomendable esperar un tiempo. No dude en preguntar al especialista cualquier duda que le surja sobre este tema.

    ¿Qué inconvenientes tiene?

    ¿Me puedo hacer una reconstrucción mamaria si tengo linfedema?

    El linfedema puede empeorar al realizar una reconstrucción mamaria. Además, también
    existe un mayor riesgo de infecciones y el resultado estético no es tan bueno. No obstante, depende mucho de cada caso concreto, por lo que es imprescindible la valoración personalizada de un especialista.

    ¿Qué opinan las mujeres con experiencia en esta intervención?

    Las opiniones están divididas. Algunas mujeres no están satisfechas con los resultados estéticos y otras, sin embargo, manifiestan que la reconstrucción de la mama les ha ayudado a sentirse mejor física y emocionalmente, y a poder enfrentase de forma más activa y positiva a la enfermedad.

    Antes de tomar una decisión deberá valorar con su médica o médico todas las posibilidades y evaluar cuál es la que mejor se adapta a su caso.

  • La radioterapia es la utilización de un tipo especial de energía (radiaciones ionizantes) que se transmite por elmaire y que se genera en máquinas especiales. Su objetivo es eliminar las células tumorales que hayan podido quedar tras la cirugía, causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor.

    ¿Qué es la radioterapia?

    La radioterapia es la utilización de un tipo especial de energía (radiaciones ionizantes) que se transmite por el aire y que se genera en máquinas especiales. Su objetivo es eliminar las células tumorales que hayan podido quedar tras la cirugía, causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor.

    Radioterapia externa

    ¿Cuándo se utiliza?

    La radioterapia se utiliza normalmente tras la intervención quirúrgica para "limpiar" la zona de la cirugía de las posibles células tumorales que hayan podido quedar.

    Se suele aplicar siempre que ha habido cirugía conservadora y en ocasiones también
    después de la mastectomía.

    En las pacientes que van a recibir quimioterapia, la radioterapia se administra después de haber terminado este tratamiento.

    ¿Qué tipos de radioterapia hay?

    Básicamente hay dos tipos de radioterapia según se administre de manera interna o
    externa:

    1. Radioterapia externa: Es el método más habitual. Se suele dar en sesiones
    breves diarias y la radiación procede de una máquina que se encuentra fuera del organismo.
    2. Radioterapia interna (o braquiterapia): Consiste en colocar sustancias radioactivas cerca o dentro del tumor. Dichas sustancias se retiran al cabo de unos días. Esta radiación tiene la ventaja de ser muy localizada y de corta duración.

    ¿En qué consiste una sesión de simulación?

    Antes de iniciar las sesiones de radioterapia se lleva a cabo una "simulación", que consiste en definir las partes del cuerpo que se van a radiar.

    Durante la simulación se imitan las condiciones en las que se realizará el tratamiento y la postura más correcta. Aunque la simulación pueda resultar un poco pesada, no es nada dolorosa. Únicamente deberás permanecer inmóvil y relajada en la camilla el tiempo que dura esta planificación.

    Una vez realizada esta sesión de simulación, se reproducirá de igual manera todos los días que dure el tratamiento. Para ello te realizarán pequeños tatuajes en forma de puntos o marcas en la piel con tinta que ayudan al personal de radioterapia a situar con mayor precisión el área dónde se administrará el tratamiento.

    La radioterapia se aplica generalmente cinco días a la semana durante un periodo que oscila entre las cinco y las siete semanas.

    ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de la radioterapia?

    La radioterapia, al tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y, como consecuencia, generar algunos efectos secundarios.

    Las reacciones en la piel son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores (zona donde se produce el tratamiento, dosis, susceptibilidad individual
    de cada persona, etc.).

    Sí que es frecuente que durante el tratamiento te encuentres más cansada de lo habitual.
    Esto es consecuencia del propio tratamiento, de otros que hayas podido hacer
    antes o en ese momento, y del desplazamiento diario al hospital. Esta sensación es
    temporal y desaparece algún tiempo después de finalizar la radioterapia. Aunque algunas
    personas continúan realizando tareas cotidianas, es aconsejable descansar tras
    recibir una sesión de radioterapia.

    A continuación se describe en esta tabla qué efectos secundarios son temporales o
    producen cambios permanentes en la mama.

    CAMBIOS TEMPORALES
    > Generalmente, la radioterapia produce un enrojecimiento leve de la piel.
    > En ocasiones, puede producirse más sensibilidad de la piel y una in?amación de la mama.
    > De forma excepcional, en algunas mujeres se produce una descamación o pérdida de la capa super?cial de la piel, de forma parecida a una quemadura solar. Esta reacción es molesta y puede precisar tratamiento médico. Ocurre con más frecuencia en el tratamiento de una mama grande.
    > Las reacciones temporales de la piel se curan
    habitualmente dentro del primer mes tras la
    ?nalización del tratamiento con radioterapia

    CAMBIOS PERMANENTES
    > En ocasiones, la piel queda moderadamente más oscura y gruesa.
    > A veces la mama radiada puede hacerse más pequeña y consistente tras el tratamiento.
     

  • ¿Qué es la quimioterapia?

    La quimioterapia es uno de los tratamientos que más se utiliza en el tratamiento del cáncer. Su objetivo es destruir las células que componen el tumor para eliminar y evitar el crecimiento de las células tumorales.

    Se puede recibir tratamiento con un solo medicamento o con una combinación de dos o más. Existen varías vías de administración, pero la más frecuente es la intravenosa y, en algunos casos, la vía oral.

    Sesión de quimioterapia

    Sesión de quimioterapia

    ¿Cuándo se administra?

    En general, en el cáncer de mama, la quimioterapia se administra tras la cirugía como tratamiento complementario, con el objetivo de prevenir la aparición de metástasis (quimioterapia adyuvante). En otras ocasiones, se administra como primer tratamiento con la finalidad de disminuir el tamaño del tumor (quimioterapia neoadyuvante).

    Es interesante que antes de empezar el tratamiento hables con tu oncóloga/o, te explicará los beneficios que se esperan del tratamiento y los posibles efectos que pueda tener.

    ¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de la quimioterapia?

    Los efectos secundarios van a depender de los fármacos que se administren a la paciente. Estos medicamentos actúan básicamente sobre las células cancerosas, pero
    también inciden en las células normales. Por este motivo se producen algunos efectos
    secundarios, entre los que destacan:

    - Alteraciones digestivas: náuseas y vómitos.
    - Problemas en la boca (aparición de llagas, úlceras...).
    - Caída del cabello.
    - Diarrea o estreñimiento.
    - Menopausia precoz.
    - Cese de la menstruación.
    - Deficiencia de glóbulos blancos: cabe la posibilidad de que disminuyan las defensas del organismo.
    - Es importante que sepas que todos estos síntomas no tienen por qué aparecer, es más si surgen, la mayor parte de las veces son tolerables. Generalmente todos estos síntomas desaparecen una vez finalizado el tratamiento con quimioterapia.

    Algunos fármacos pueden provocar síntomas de menopausia, la menstruación puede hacerse irregular o incluso retirarse. Lo normal es que una vez terminado el tratamiento el cuerpo recupere su ciclo normal. Aunque es difícil quedarse embarazada durante el tratamiento, es aconsejable emplear métodos anticonceptivos.

  • ¿Qué son los tumores hormonales u hormonodependientes?

    Las hormonas son sustancias químicas producidas por las glándulas del cuerpo y circulan por el torrente sanguíneo. En condiciones normales, las células de la mama sufren cambios por la acción de las hormonas, especialmente de los estrógenos.

    Algunos tumores que se originan en las células mamarias tienen la capacidad de activarse por la presencia de estas hormonas. Los tumores que son sensibles a las hormonas (fundamentalmente estrógenos y/o progesterona) se denominan hormonodependientes.

    ¿Cómo funciona el tratamiento hormonal?

    Los tratamientos hormonales se utilizan para eliminar los niveles de hormonas o, al menos, bloquear su efecto, lo cual puede frenar el crecimiento de los tumores que son sensibles a estas hormonas.

    Los tratamientos que más se utilizan son:
    - Los antiestrógenos.
    - Los inhibidores de la aromatasa.

    Los tumores que tienen receptores hormonales positivos son los que pueden recibir estos tratamientos. La elección del fármaco dependerá de muchos factores que tu médica o médico tendrá en cuenta a la hora de prescribírtelos.

    Fármacos

    ¿Cómo se sabe si el tumor es hormonodependiente?

    Las técnicas que se emplean para saber este diagnóstico son específicas y se realizan por profesionales expertos en patología mamaria. Para ello se observa el tumor al microscopio y se tiñen las células con diferentes sustancias. Esto permite identificar si el tumor es sensible a la presencia de estrógenos y/o progesterona y decidir que tipo de tratamiento es el más adecuado.

    ¿Qué efectos secundarios tienen los tratamientos hormonales?

    Los efectos secundarios de este tratamiento dependen del tipo de fármaco. En general, este tratamiento se tolera sin muchas complicaciones. No obstante el tratamiento hormonal puede provocar oleadas de calor, náuseas, cambios de carácter, sequedad vaginal y pequeños sangrados vaginales y reglas irregulares. Ante la aparición de algunos de estos síntomas es importante consultar a tu oncólogo/a.

    Algunos estudios han mostrado un pequeño aumento de cáncer de endometrio (cuerpo del útero) entre las mujeres que tomaban tamoxifeno. Por tanto si se observa cualquier hemorragia vaginal inesperada debe acudir al especialista y seguir revisiones ginecológicas frecuentes.

  • ¿Qué es la terapia biológica y los anticuerpos monoclonales?

    Las células tumorales malignas son capaces de producir proteínas, que les permiten dividirse continuamente e invadir otros tejidos. Una de estas proteínas es la denominada HER2. Cuando se encuentra en una cantidad muy alta en la superficie de la célula
    tumoral se denomina "sobreexpresión".

    Aproximadamente el HER2 aparece entre un 20 y 30% de los cánceres de mama.

    Actualmente hay sustancias que inhiben o anulan la acción de esta proteína. Estos fármacos actúan sobre las células tumorales que tienen la proteína HER2 en exceso, impidiendo que la célula se multiplique, atacando sólo las células tumorales y sin ningún efecto sobre las células sanas.

    ¿Cómo se sabe si el tumpor es positivo a la proteína HER2?

    Los tipos de tumores que tienen una mayor presencia de HER2 tienen unas características especiales por lo que es importante hacer estudios para ver si es positivo.

    La determinación del HER2 es una prueba fácil y que se suele realizar en los servicios de
    anatomía patológica sobre la pieza de tumor que se extirpa en la cirugía.

    ¿Cuáles son los efectos secundarios de este tratamiento?

    Al actuar sobre las células malignas sin afectar a las sanas, los efectos secundarios son mínimos, permitiendo una mejor calidad de vida de la paciente durante el tratamiento.

  • ¿Por qué debo realizar revisiones?

    Una vez finalizado el tratamiento del cáncer de mama es importante realizar las revisiones periódicas que te indiquen los profesionales sanitarios encargados de realizar este seguimiento.

    Una mujer que ha tenido cáncer de mama tiene un riesgo de desarrollar un cáncer en la otra mama ligeramente superior al de la media de las mujeres, o también puede llegar a presentar un segundo tumor en la misma mama. Por eso, debes estar pendiente de cualquier cambio que se observe en la zona tratada o en la otra mama.

    ¿Qué tipo de pruebas se incluyen en las revisiones?

    Para vigilar y controlar que el cáncer no se ha reproducido, se hacen diversos controles
    que suelen incluir:

    1. Anámnesis: la paciente debe exponer a su médica o médico cualquier problema físico que haya podido aparecer tales como dolor, pérdida de apetito o de peso,
    sangrados vaginales, vértigos, tos, dolores de cabeza, etc.
    2. Exploración física: minuciosa de la mama intervenida en caso de cirugía conservadora,
    de la otra mama, y de la región torácica si se ha hecho mastectomía.
    3. Analítica de sangre con determinación de los marcadores tumorales.
    4. Radiografía de tórax.
    5. Pueden realizarse también otras pruebas comoecografía hepática o gammagrafía óseas. Estas pruebas no deben de realizarse de forma rutinaria, solamente cuando la presencia de síntomas o datos en la exploración física o analíticos
    lo aconsejen.
    6.Las mujeres que siguen tratamiento con hormonoterapia se les debe realizar
    exploración ginecológica anual o cuando lo indique su médico o médica.

    ¿Qué tipos de señales pueden anunciarnos que se está reproduciendo el tumor?

    Tenga en cuenta que independientemente del tipo de cirugía, muchas mujeres sufren una incomodidad leve o dolores agudos en la mama tratada, la cicatriz, el hombro y la axila. Sin embargo, éstos no son signos de una reaparición de la enfermedad.

    Los cambios que pueden hacer sospechar una reaparición local de células cancerosas son:

    - La presencia de un nódulo palpable en la mama o en la cicatriz de la mastectomía.
    - Alteraciones del pezón o la areola.
    - Secreción por el pezón de una mama.
    - El dolor de la mama sin relación con el ciclo menstrual.
    - Tanto la mastectomía como la cirugía conservadora ofrecen la misma posibilidad de superar la enfermedad a largo plazo. En cualquier caso, si la enfermedad reaparece puede volver a tratarse.

    ¿Cada cuánto tiempo son las revisiones?

    No hay acuerdo entre los expertos en el tema sobre la periodicidad con la que deben realizarse estas revisiones, pero en cualquier caso variará según el tipo de tumor, de sus factores de riesgo, tipo de tratamiento realizado, etc.

    Normalmente, durante los dos primeros años desde el tratamiento es aconsejable realizar revisiones cada tres o seis meses. Durante los años tercero, cuarto y quinto, las revisiones pueden espaciarse algo más y se realizan cada seis o doce meses. A partir del quinto año las revisiones se pueden hacer anualmente. No obstante, las pautas de tus revisiones, las irá marcando tu médico/a.

    Es fundamental tener en cuenta que el riesgo de enfermedad disminuye con el paso del tiempo.

    Periodicidad de revisiones

    ¿Cuál es el futuro de las pacientes con cáncer de mama?

    Aunque las posibilidades de curación de las pacientes con cáncer de mama son cada día más elevadas, es comprensible que estas mujeres estén preocupadas por su futuro.

    Algunas utilizan las estadísticas que oyen o leen en los distintos medios de comunicación o en internet, para intentar comprender sus propias oportunidades de curación.

    Las estadísticas son el resultado de un promedio obtenido de un gran número de pacientes y que por tanto, no pueden servir para predecir lo que le ocurrirá a una paciente concreta puesto que no todas las mujeres con cáncer de mama son iguales y responden de la misma manera.

    ¿Es posible quedar embarazada después de haber tenido un cáncer de mama?

    La edad media del diagnóstico del cáncer de mama está descendiendo en los últimos años, y aunque la mayor incidencia sucede entre los 55 y 60 años, se detectan muchos casos en mujeres jóvenes. Este hecho hace que muchas de estas mujeres sean diagnosticadas antes de haber tenido hijos.

    No existen muchos estudios que aclaren este tema. Si la paciente sigue fértil tras terminar el ciclo de cinco años de hormonoterapia, podrá plantearse un embarazo. Si ha terminado la quimioterapia pero no recibe tratamiento hormonal es recomendable que espere un mínimo de dos años. No obstante, habrá que valorar cada caso junto con su médico o médica.
  • ¿Qué es el linfedema?

    Uno de los posibles efectos secundarios de la extirpación de los ganglios linfáticos axilares es la aparición del linfedema. Se trata de una hinchazón en el brazo y la mano del lado de la intervención que puede ir acompañado de rigidez, dolor y pérdida de movilidad.

    En la mayoría de las mujeres, el linfedema causa molestias pero no discapacidad.

    Linfedema

    ¿Qué señales pueden indicar la posible aparición de un linfedema?

    Existen algunas señales o síntomas que pueden indicar el posible desarrollo de un linfedema como son:
    - La sensación de pesadez en el brazo.
    - Percepción de que la piel está rígida.
    - Menor movimiento o flexibilidad en la mano o muñeca.
    - Aumento de tamaño o hinchazón
    - El reloj o el anillo se siente apretado, sin que haya ganado peso.

    Ante algunas de estas señales es imprescindible acudir al médico de atención primaria,
    especialista en medicina física y rehabilitación o fisioterapeuta.

    ¿Por qué se produce el linfedema?

    El sistema linfático es una red de ganglios y vasos que se encarga de transportar la linfa, un líquido que ayuda a combatir las infecciones. En muchos casos, junto a la mastectomía o la cirugía conservadora, se extirpan algunos de esos ganglios o vasos linfáticos de la zona de la axila para determinar si se ha extendido el cáncer.

    La extirpación de los ganglios y parte de los vasos interfiere en la circulación del líquido linfático, impidiendo el drenaje correcto del mismo y provocando acumulación de líquido. Esta acumulación es la que produce la hinchazón o linfedema.

    ¿Qué probabilidad existe de deasrollar linfedema?

    No existen datos que ayuden a predecir qué mujeres pueden desarrollar linfedema y cuándo. No obstante, se sabe que se desarrolla en al menos el 30% de las pacientes que han sido sometidas a una extirpación de los ganglios linfáticos axilares.

    Gracias a la técnica del ganglio centinela, la aparición de linfedema será cada vez menos habitual.

    ¿Cuándo puede aparecer el linfedema?

    El linfedema puede desarrollarse inmediatamente después de la cirugía o meses e incluso años más tarde. En el 75% de los casos aparece entre los 6 meses y los dos años tras la cirugía, no obstante, es muy importante que las pacientes comiencen a tomar precauciones desde el primer día tras la operación y las tengan presentes siempre.

    Nohay que olvidar que el riesgo de sufrir linfedema es permanente.

    ¿Qué factores incrementan el riesgo de aparición de linfedema?

    No se sabe con seguridad quién puede desarrollar linfedema tras la intervención. No
    obstante, existen algunos factores que pueden incrementar el riesgo:

    - Haber sido sometida a la extirpación de muchos o todos los ganglios linfáticos axilares
    y no sólo los centinelas.
    - Recibir tratamiento con radioterapia en la zona de la intervención.
    - El calor excesivo, los sobreesfuerzos y las infecciones en el brazo incrementan la producción de linfa, por lo que el riesgo de linfedema aumenta.
    - La ropa apretada y las infecciones pueden favorecer la obstrucción de la linfa.
    - La obesidad.

    Una vez que se ha desarrollado el linfedema...¿se puede curar?

    El linfedema es una complicación permanente. Una vez que aparece, no se puede curar. De ahí la importancia de comenzar con las medidas preventivas inmediatamente después a la intervención. No obstante, existen también estrategias y ejercicios que pueden reducir el tamaño y mantener o restablecer la función y el aspecto del brazo afectado.

    ¿Cómo se puede prevenir el linfedema?

    Existen muchas medidas que te pueden ayudar a evitar su aparición, medidas que han de llevarse a cabo inmediatamente después de la cirugía y que requieren una serie de cuidados diarios por parte de la mujer.

    La mejor forma de prevenir la aparición de linfedema es cuidar el brazo para favorecer la circulación de linfa e impedir su obstrucción. Además, hay que evitar las infecciones y quemaduras ya que aumentan el líquido linfático y, por tanto, el riesgo de padecer linfedema.

    ¿Qué medidas puedo tomar para evitar las infecciones?

    El organismo hace frente a las infecciones produciendo más líquido linfático. La extirpación
    de los ganglios y parte de los vasos linfáticos hace más difícil la evacuación de este líquido, por lo que una buena higiene personal y precaución para evitar pequeñas heridas y cortes pueden reducir el riesgo de linfedema.

    - Protegerse las manos con guantes para realizar tareas que puedan ocasionar alguna herida, como labores de jardinería. También es recomendable llevarlos al utilizar sustancias tóxicas o detergentes fuertes como la lejía o estropajos de fibra de acero.
    - Si se cose, utilizar siempre dedal para evitar pincharse.
    - Cuidarse muy bien las heridas aunque sean superficiales. Si se produce alguna herida, desinfectarla bien y observarla.
    - No depilarse las axilas con cuchilla ni cera caliente.
    - Cuidado al cortarse las uñas y al hacerse la manicura. Es recomendable utilizar cortaúñas a tijeras y no cortar las cutículas sino empujarlas. Hay que evitar morderse las uñas y arrancarse los padrastros.
    - Tomarse la presión arterial y realizar las extracciones o inyecciones en el brazo contrario al de la mama operada.
    - La acupuntura está contraindicada en ese brazo.
    - Evitar las prendas de vestir apretadas, en especial tirantes de sujetadores.
    -En el caso de tener diabetes, no hacerse las determinaciones de glucemia en la mano afectada.
    - Disminuir el consumo de alcohol, tabaco y café.
    - Evitar las mordeduras, los arañazos de animales y las picaduras de insectos en el brazo afectado. Si ocurre, desinfectar la herida y observarla.
    - Utilizar crema corporal hidratante a diario a ser posible de ph bajo para mantener la zona bien hidratada y nutrida.
    - Extremar el cuidado de la piel. Emplear jabones neutros. Secar minuciosamente la piel, sin olvidar los pliegues y la zona de entre los dedos.
    - El deporte idóneo es la natación (no más de una hora en el agua) y se desaconsejan todos aquellos que supongan un sobreesfuerzo para el brazo, como por ejemplo: el tenis y el golf.
    - Informa a tu médico o médica de cabecera o enfermero/a que tienes riesgo de sufrir linfedema.

    ¿Cómo puedo evitar las quemaduras?

    Las quemaduras también provocan un aumento de la producción de líquido linfático.

    Además, se infectan con facilidad. Para evitar sufrir quemaduras ten en cuenta algunas
    recomendaciones:

    - Extrema la precaución con utensilios y electrodomésticos que puedan provocar quemaduras.
    - No utilices saunas ni darse baños con agua muy caliente.
    - Evita las quemaduras provocadas por el sol ya que, al igual que las infecciones, puede ocasionar aumento de líquido linfático. Además no tomes el sol durante las horas más calurosas del día.
    - Si sueles ir a la peluquería, protege los hombros y los brazos de la acción del calor.
    - Evita quemaduras por aceite que salpique al freír o por vapor de líquidos o de comidas calentadas al microondas.

    Protección Solar

    ¿Cómo puedo evitar la presión en el brazo intervenido?

    La presión en el brazo de la intervención puede impedir la circulación linfática, favoreciendo la producción de más líquido y la acumulación del mismo.

    Por ello, se recomienda:
    - Vestir prendas holgadas, que no presionen el brazo afectado.
    - Utilizar sujetadores de tiras anchas, que no presionen. Es mejor el sujetador sin aro.
    - No llevar bolsos o maletas sobre el hombro o con el brazo de la intervención.
    - Si después de una mastectomía se opta por utilizar una prótesis, ha de ser ligera.
    - Tomarse la presión arterial en el brazo que no está afectado o, si los dos brazos están afectados, en el muslo.
    - No llevar reloj, anillos o pulseras que puedan presionar el antebrazo y/o muñeca del brazo afectado.
    - Si se viaja en avión frecuentemente, o se realizan vuelos largos, utilizar una manga de compresión. Mantener el brazo elevado sobre el nivel de su corazón y flexionarlo frecuentemente durante el viaje.
    - Cuidado con los masajes en los brazos. Han de aplicarlos profesionales expertos del
    - Drenaje Linfático Manual.
    - No darse friegas en el brazo afectado.

    ¿Cómo puedo evitar la tensión muscular y los sobreesfuerzos?

    Es importante continuar haciendo las actividades cotidianas (bañarse, peinarse, lavarse
    los dientes) con el brazo afectado para que sane adecuadamente y vaya recuperando su fuerza.

    No obstante, hay que evitar realizar sobreesfuerzos y coger exceso de peso ya que pueden aumentar el riesgo de linfedema.

    Se recomienda:

    - Comenzar a utilizar el brazo en las actividades cotidianas una vez que haya sanado completamente. Por lo general entre las cuatro o seis semanas después de la cirugía o radioterapia.
    - Evitar permanecer de pie durante largo tiempo con los brazos caídos o realizar tareas
    que obliguen a mantener durante mucho tiempo los brazos elevados.
    - Evitar levantar pesos excesivos con los brazos.
    - No realizar ejercicios demasiado enérgicos o violentos.
    - De vez en cuando, levantar el brazo, abrir y cerrar la mano para descansar y descongestionar.
    - Siempre que las ocupaciones lo permitan, intentar reposar con el brazo en alto apoyado en el brazo de sofá o sillón, o sobre un cojín.
    - Al dormir intentar tener el brazo flexionado, unos 45º con ayuda de la almohada.

    Una vez que se ha desarrollado el linfedema, ¿qué puedo hacer?

    Es importante continuar haciendo las actividades cotidianas (bañarse, peinarse, lavarse
    los dientes) con el brazo afectado para que sane adecuadamente y vaya recuperando su fuerza.

    No obstante, hay que evitar realizar sobreesfuerzos y coger exceso de peso ya que pueden aumentar el riesgo de linfedema.

    Se recomienda:

    - Comenzar a utilizar el brazo en las actividades cotidianas una vez que haya sanado completamente. Por lo general entre las cuatro o seis semanas después de la cirugía o radioterapia.
    - Evitar permanecer de pie durante largo tiempo con los brazos caídos o realizar tareas
    que obliguen a mantener durante mucho tiempo los brazos elevados.
    - Evitar levantar pesos excesivos con los brazos.
    - No realizar ejercicios demasiado enérgicos o violentos.
    - De vez en cuando, levantar el brazo, abrir y cerrar la mano para descansar y descongestionar.
    - Siempre que las ocupaciones lo permitan, intentar reposar con el brazo en alto apoyado en el brazo de sofá o sillón, o sobre un cojín.
    - Al dormir intentar tener el brazo flexionado, unos 45º con ayuda de la almohada.

  • ¿Afectan la quimioterapia y la radioterapia a mi alimentación?

    Durante el tratamiento con quimioterapia o radioterapia es frecuente que las pacientes presenten efectos secundarios que influyen negativamente en una alimentación adecuada: pérdida de apetito, náuseas y vómitos, llagas en la boca, diarrea o estreñimiento, cambios en el sabor de las comidas, etc.

    Existen algunos consejos fáciles de llevar a la práctica, que pueden ayudar a disminuir estas molestias.

    ¿Tengo que cambiar mi dieta durante el tratamiento?

    Mientras dure el tratamiento lo importante es mantener una dieta sana y equilibrada que contenga todos los nutrientes que el cuerpo necesita (proteínas, grasas, azúcares, vitaminas, minerales) y que te aporte fuerzas.

    Además, se pueden incorporar mejoras en la alimentación que te ayudarán a reducir los efectos secundarios derivados de los tratamientos. En todo caso, los profesionales sanitarios podrán hacerte recomendaciones que se adapten a tu situación en concreto.

    ¿Qué puede ayudarme durante el tratamiento?

    Existen algunas recomendaciones generales:

    - El agua es fundamental para evitar la deshidratación. Bebe agua abundantemente a lo largo de todo el día.
    - Tomar muchos líquidos ayuda a proteger los riñones y la vejiga, Puedes tomar, además de agua, zumos, leche, sopas, caldos, infusiones, café descafeinado, etc.

    Para mantener una dieta equilibrada expertos en nutrición recomiendan tomar verduras cocidas, productos lácteos, fibra, alimentos ricos en calorías y proteínas como leche, huevos, mantequilla, etc. y no abusar de las grasas.

    Dieta Equilibrada

    Dieta Equilibrada

    ¿Si tengo naúseas y vómitos...¿qué puedo hacer para disminuirlos?

    Náuseas y vómitos suelen ser los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia, y además restan tus energías. Éstos pueden aparecer casi inmediatamente (1 ó 2 horas después), o 24 horas después del ciclo.

    Se recomiendan algunas pautas generales y relativas a la alimentación que pueden ayudar a mitigarlos.

    Si tienes náuseas:
    - Comer varias veces al día, en pequeñas cantidades y despacio, masticar bien los alimentos.
    - Para evitar el olor de la comida que a veces produce malestar escoger alimentos con poco aroma como el pollo, la pasta, el arroz, la fruta. Además, si es posible, es preferible que sea otra persona quién cocine o tener los alimentos ya precocinados y/o congelados.
    - Evitar las grasas ya que son más difíciles de digerir, y las comidas muy aderezadas y con salsas.
    - Elegir alimentos suaves, preparados al vapor o a la plancha.
    - Tomar las comidas a temperatura ambiente o frescas.
    - No beber agua ni líquidos en las comidas para evitar la sensación de saciedad.
    - Beber líquidos a pequeños sorbos durante el día, evitando bebidas con gas, irritantes, y alcohol.
    - Relajarse y descansar después de comer, si es posible mejor sentada que tumbada porque así se evita el reflujo.
    - No comer demasiado durante las dos o tres horas previas a la administración del tratamiento.
    - Existen medicamentos contra las náuseas, consulta al equipo sanitario que te esté atendiendo.

    SI TIENES VÓMITOS:
    - Si tienes vómitos:
    - Consulta con los profesionales que te atienden si los vómitos persisten más de un día.
    - Beber agua fresca o limonada casera a pequeños sorbos para evitar la deshidratación.
    - Si no toleras líquidos, consulta a tu médico.
    - Tras un día sin vómitos iniciar una dieta blanda para recuperar poco a poco la normalidad.

    ¿Qué puedo hacer si pierdo el apetito?

    La falta de apetito puede darse durante los dos o tres primeros días después del tratamiento. En esos días es importante comer lo suficiente, al menos algo, para mantener la energía.

    Después de esos 2-3 primeros días, volverá el apetito, y es el momento de continuar con
    las pautas de una alimentación sana y equilibrada. No obstante, estos consejos pueden
    ayudarte a mantener el peso o reducir la pérdida de peso durante el tratamiento:

    - Comer poca cantidad de alimento pero más veces al día.
    - Comer cuando tengas hambre, aunque sea a deshoras.
    - Emplear platos pequeños y raciones pequeñas.
    - Probar nuevos sabores y texturas para hacer frente a las posibles alteraciones del gusto.
    - Durante el tratamiento son preferibles comidas ricas en calorías y proteínas. Evitar productos Light.
    - Evitar tomar líquidos durante las comidas para no saciarte (salvo que tengas la boca seca o úlceras en la boca).
    - Estimular el apetito haciendo ejercicio moderado antes de las comidas, y entre comidas, por ejemplo, caminar.
    - Comer en un ambiente agradable.
    - Comer despacio y mastica bien el alimento.
    - Mejor comidas templadas y frías, y comidas con olores o aromas suaves.
    - Si no se puede, es preferible que otra persona haga la comida o cocinar y congelarla la semana antes del tratamiento.
    - El sabor amargo o metálico es una queja frecuente de las personas que reciben quimioterapia, si se produce usa utensilios de plástico.
    - También puedes probar a oler y chupar un trocito de limón.

    Ejercicio Físico

    Tengo úlceras en la boca, ¿qué puedo hacer?

    Los tratamientos pueden producir úlceras (llagas) en la boca, muy molestas sobre todo
    cuando comemos.
    En caso de que surja este problema, sigue alguna de estas recomendaciones:
    - Escoger alimentos blandos como purés, yogures, sopas y evitar aquellos que puedan hacerte más daño como pan, galletas, etc.
    - Los alimentos ácidos o muy salados pueden provocar que escueza la boca cuando se tomen.
    - Evitar las comidas con vinagre y ácidos.
    - Tomar los alimentos fríos o templados.
    - Cortar los alimentos en trozos pequeños.
    - Realizar enjuagues con manzanilla o bicarbonato antes de comer para limpiar la boca.
    - Emplear especias y condimentos suaves.

    Además, también te ayudará:
    - Utilizar cepillo de dientes con cerdas suaves y pasta de dientes suave.
    - Extremar aún más la limpieza de la boca, cepíllate después de cada comida.
    - Enjuagues de manzanilla o de bicarbonato pueden ayudar a calmar el malestar.
    - No fumar ni consumir alcohol, bebidas gaseosas, o café.

    No obstante, consulta con un profesional sanitario si sientes dolor al comer o al tragar, te aconsejará sobre algún tratamiento que mejore esos síntomas.

    ¿Qué hacer si tengo diarrea?

    Otro posible efecto de los tratamientos es la diarrea. Su intensidad puede ser muy
    variable de una paciente a otra.

    No obstante, estos consejos generales pueden ayudarte:

    - Hay que reponer los líquidos y los nutrientes que se pierden con las deposiciones.
    - Tomar líquidos en pequeños sorbos a lo largo de todo el día, cada 10-15 minutos.
    - Evitar la leche.
    - Cuando la situación comience a mejorar, tomar alimentos ligeros, sin grasas que te faciliten la digestión, alimentos como arroz, pollo, pescado hervido, dulce de membrillo, puré de zanahorias, etc.
    - Es aconsejable beber abundantes líquidos, preferiblemente fríos, y tomar alimentos cocidos o a la plancha. Evita comidas grasientas, las comidas que contengan ácidos, comidas que produzcan gases (legumbres, coliflor...), las bebidas irritantes como el
    café o alcohol, etc.
    - Existen medicamentos contra la diarrea, pero debe ser un profesional quien te los aconseje y te informe de cómo tomarlos.

    ¿Cómo continuar con mi dieta después del tratamiento?

    Cuando finaliza el período de tratamiento, la alimentación sigue siendo fundamental para evitar un aumento de peso innecesario, y sobre todo, para recuperar y mantener la energía.

    Seguir una dieta equilibrada y sana es clave. Para ello debes comer de forma variada
    combinando estos alimentos:
    1. Frutas y verduras: aportan fibra, y ciertas vitaminas y minerales imprescindibles.
    2. Proteínas (carne, pescado, huevos): Fundamentales durante y después del
    tratamiento.
    3. Cereales: fuente de energía para el organismo.
    4. Leche y derivados: Aportan vitaminas, minerales, fuente de calcio.
    5. Grasas: Proporcionan energía, aunque hay que tomarlas con moderación.

  • Me siento cansada y me cuesta dormir

    La enfermedad y su tratamiento dan lugar a cansancio y fatiga en las mujeres con cáncer
    de mama. Promover el descanso y el sueño en estos momentos es clave.

    Para dormir bien por la noche, no sólo en número de horas sino en calidad del sueño, sigue estas recomendaciones:

    - Si no es posible dormir después de unos 20 ó 30 minutos, es mejor levantarse y salir un rato a otra habitación.
    - Procura dormir el número de horas que necesites, esto no es algo matemático, depende de la persona.
    - Utiliza una cama bien acondicionada, una almohada que mantenga la espalda alineada.
    - Duerme en una habitación cómoda, oscura, sin ruidos y con una temperatura agradable(ni calor ni frío).
    - Evita las cenas pesadas, pero evita irte a la cama con el estómago vacío.
    - Toma infusiones relajantes durante el día.
    - Un baño con agua caliente, escuchar música relajante y un vaso de leche templada favorecen el sueño.
    - Evitar las bebidas estimulantes (café, té), el alcohol y las bebidas muy frías o muy calientes.
    - Haber realizado ejercicio durante el día ayuda a dormir mejor.
    - Sigue una rutina a la hora de dormir, trata de acostarte y levantarte a la misma hora todos los días.
    - Si tienes problemas de insomnio no duermas durante el día.

    Si a pesar de seguir estas recomendaciones no logras conciliar el sueño, consulta con tu médica o médico si es posible que puedas tomar algún medicamento que te ayude a dormir.

    ¿Es bueno el ejercicio físico durante y después del tratamiento?

    El ejercicio físico puede mejorar tu salud y tu calidad de vida. Favorece el descanso, incrementa la fuerza muscular, reduce el cansancio, nos hace sentirnos más activas por lo que también tiene efectos psicológicos positivos.

    Para empezar a hacer ejercicio es aconsejable marcarse unos objetivos dependiendo del momento de la enfermedad en el que nos encontremos.

    Durante los tratamientos es aconsejable realizar un ejercicio suave, por ejemplo caminar.

    Inmediatamente después de los tratamientos se puede ir aumentando la intensidad del ejercicio. Si ya estás recuperada plantéate la posibilidad de hacer alguna práctica deportiva, tanto ejercicio físico como de relajación.

    Es aconsejable el yoga, la natación para prevenir el linfedema, el taichi, el chikung, el pilates, etc. Y no olvides que cualquier actividad que emprendas debes plantearla para empezar de menos a más.

    Yoga

    ¿Debería dejar de fumar?

    Éste puede ser un buen momento para dejar de fumar. Te ayudará a mejorar tu calidad de vida. Pero la última decisión sin duda es tuya. Si tomas la decisión consulta con tu médico o médica. Existen programas puestos en marcha por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía que te pueden ayudar.

  • ¿Por qué está cambiando mi aspecto?

    La cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, pueden tener como consecuencias cicatrices, pérdida de la mama, pérdida del cabello, alteraciones en la piel, linfedema, o aumento o disminución de peso. En los siguientes apartados veremos como aprender a convivir con estos cambios.

    Es el momento de cuidar la piel, el pelo, y las uñas, tanto durante el tratamiento como
    después del mismo. Si cuidamos nuestro aspecto exterior, nos veremos mejor y en definitiva, nos sentiremos mejor.

    ¿Cómo puedo cuidar mi piel ante los tratamientos?

    La quimioterapia, y especialmente la radioterapia pueden provocar algunas alteraciones
    en la piel como sequedad o picor. Sigue las recomendaciones que vienen a continuación.

    PARA PREVENIR EL PICOR  Y LA PIEL SECA:
    - Utilizar cremas hidratantes o aceites naturales.
    - Evitar daños prolongados.
    - Usar agua tibia, no caliente.
    - Secarse sin frotar después del baño.
    - Ante la sensibilidad de la piel al sol, cubrir la piel con telas ligeras y proteger cara y cuero cabelludo del sol.
    - Usar cremas protectoras solares en cara y manos.

    PARA EVITAR ALTERACIONES EN LA ZONA TRATADA CON RADIOTERAPIA:
    - Lavar la piel con agua tibia y jabón suave.
    - Mantener el área de tratamiento limpia.
    - Evitar usar colonias con alcohol, cremas, perfumes en la zona de tratamiento.
    - Evitar la luz del sol en la zona tratada.
    - No rascar la piel tratada.
    - Usar ropa ligera y holgada.
    - Evitar exponer la piel al roce de cadenas, collares, gomas de ropa interios.
    - No depilarse.

    ¿Qué puedo hacer ante la pérdida de cabello?

    La quimioterapia puede causar una caída parcial o total del cabello. No olvides que la alopecia es reversible una vez concluido el tratamiento, si bien el pelo puede crecer con diferente color o textura (rizado en vez de liso).

    La caída del pelo puede ser total, en estos casos es recomendable:
    - Cortarse el pelo cuanto antes.
    - Piensa en las diferentes posibilidades: uso de pañuelo, gorro, pelucas, etc. Y prueba con cada una de ellas para decidir la que más se ajuste a tus preferencias. Reflexionar sobre qué hacer al respecto antes de que ocurra es importante.
    - Si se opta por utilizar pelucas, éstas no deben pegarse al cuero cabelludo (los pegamentos son perjudiciales). Si se usan pelucas es fundamental dejar "respirar" al cuero cabelludo, al menos 6 ó 7 horas diarias sin la peluca puesta. Puedes preguntar a especialistas y estilistas sobre la mejor opción.
    - Las cejas es probable que también se vean afectadas. De todas formas, existen muchos
    productos y posibilidades de maquillarlas o simularlas.
    - Se desaconseja el uso de pestañas postizas y maquillar las pestañas porque puede acelerar el proceso de caída.
    - Es recomendable utilizar gorros para dormir durante los meses más fríos.

    PARA TRATAR LA CAÍDA DE PELO:
    - Usar champús suaves que no irriten la piel ni el cuero cabelludo.
    - No utilizar productos capilares con decoloraciones y tintes aunque sean vegetales.
    - No utilizar productos para evitar la caída del cabello.
    - Lavar y secar la cabeza suavemente, sin frotar y masajear con movimientos circulares.
    - Evitar el calor, los secadores de pelo, los rulos calientes, etc.
    - Proteger el cabello del sol y del frío.
    - Usar un peine con púas anchas.
    - Usar lentes de sol para proteger las pestañas.

    Pérdida Cabello

    ¿Cómo puedo aceptar mi nueva imagen?

    Los cambios físicos que se producirán pueden afectar a tu estado de ánimo o a tu
    autoestima. Para aceptar la nueva imagen puede ayudar:

    - Ponerse delante del espejo.
    - Observar tu imagen.
    - Contactar con otras mujeres que han pasado por lo mismo.
    - No confundir tu atractivo físico con el personal.

    Cuídate a diario, procurando un aspecto físico agradable, te sentirás mejor.

  • ¿Cómo puede influir el cáncer en mis emociones y sentimientos?

    Tras el diagnóstico de un cáncer de mama, es probable que se vaya pasando por diferentes etapas, y que el estado de ánimo fluctúe, y cambie en cada una de estas etapas.

    Probablemente no estarás igual al principio, cuando la noticia del diagnóstico está más reciente y las emociones están "a flor de piel", que más adelante cuando haya transcurrido un tiempo, tengas más información y la vayas asimilando.

    Es útil prepararse para afrontar en cada momento la situación que se está viviendo y sus posibles consecuencias.

    Aunque cada persona es diferente, muchas mujeres pueden experimentar reacciones similares, que entran dentro de la normalidad. Te ayudará conocer las reacciones más habituales y los recursos con los que hacerles frente.

    ¿Es normal tener miedo, sentire ansiosa o deprimida?

    Es normal tener miedo, ansiedad o estar deprimida en algún momento de la enfermedad.

    El diagnóstico y los tratamientos suponen una interrupción en la vida cotidiana y generan una gran incertidumbre con respecto al futuro.

    Los tratamientos pueden ser duros, y aunque existen diferentes alternativas para paliar sus efectos secundarios, pueden ser una importante fuente de malestar. Además, la
    cirugía, sus secuelas y los posibles cambios en la imagen serán circunstancias a veces
    difíciles de afrontar.

    Por eso, estas reacciones son normales. Los sentimientos de tristeza y decaimiento, suelen estar relacionados no sólo con la vivencia de la enfermedad, sino también con
    el abandono de la actividad habitual. Las sensaciones de tensión, ansiedad, angustia,
    inquietud y las dificultades para dormir suelen relacionarse con la percepción de amenaza
    y la incertidumbre. Hablar sobre ello puede ayudarte a superarlo.

    ¿Puedo hacer algo para controlar la ansiedad, los miedos, la depresión?

    Las enfermedades siempre han existido y forman parte de la vida. El cáncer de mama es uno de los tipos cáncer que mejor pronóstico muestran en la actualidad, y en torno al 80% de afectadas logra superar la enfermedad en España.

    Tu papel es importante para superar con éxito la enfermedad. Puedes poner en práctica tus propios recursos y estrategias para manejar las dificultades y las emociones que se vayan presentando. Esto no significa que te comportes como una "superwoman".

    Aunque siempre es deseable una actitud positiva, esto no significa que no puedas pasar por momentos de desánimo o malestar. Es más, el hecho de no mantener todo el tiempo una actitud positiva, no va a afectar a la posible evolución de tu enfermedad. Así que no te sientas culpable si a veces te sientes triste o desanimada.

    Cuenta con los demás para sentirte a gusto: nuestra pareja, amigos, amigas, psicólogos o psicólogas, profesionales sanitarios, enfermeras, un grupo de mujeres que hayan pasado por la misma situación te pueden ayudar.

    Temo el momento de las revisiones, ¿cómo me enfrento a ellas?

    Es normal que unos días antes de la revisión se sienta mayor preocupación o intranquilidad. Para poder hacer frente a este miedo, puede ayudarte el compartir las preocupaciones y miedos con la pareja, familia y amigos.

    Es probable que a medida que pase el tiempo y vayas viendo que todo va bien, vayas sintiendo menos temor ante esta situación. Además es importante intentar continuar con una vida normal, evitando que la enfermedad se convierta en el centro de tu vida.

    ¿Cuándo buscar ayuda?

    Cuando se sienten desbordadas por la situación, muchas mujeres buscan ayuda psicológica. Sin embargo, para acudir a un psicólogo/a, preferiblemente especialista en cáncer, no hace falta esperar a ese momento.

    También puede hacerse si se necesita una orientación o ayuda para tomar algunas decisiones o solucionar problemas en cualquier momento del proceso, antes del tratamiento, durante el tratamiento y después.

    Para ponerte en contacto con un psico-oncólogo/a, pregúntale a algún miembro del equipo sanitario que te atiende, o acude a alguna asociación de pacientes con cáncer de tu localidad.

  • ¿Puede afectar la enfermedad a mi vida sexual?

    La enfermedad y los tratamientos pueden afectar al comportamiento y placer sexual de la persona. Algunas mujeres comentan que su deseo sexual y la frecuencia de sus relaciones ha disminuido.

    Estos cambios se relacionan con factores físicos y psicológicos.

    Factores físicos:
    - Uno de los cambios que puede aparecer tras el tratamiento es la amenorrea o supresión de la menstruación, lo que puede dar lugar a: sofocos, cambios en el sueño, sequedad aginal y alteraciones emocionales.
    - La quimioterapia puede causar sequedad vaginal, pérdida de elasticidad vaginal, dolor en el coito o disminución en la capacidad de alcanzar el orgasmo.
    - El cansancio, el estrés de los tratamientos, la presencia de dolor y el malestar general pueden afectar también al deseo sexual.

    Factores psicológicos:
    - La ansiedad, el estrés, la depresión pueden provocar falta de deseo y pérdida del placer.
    - El deterioro en la autoestima y la imagen de sí misma como consecuencia de la enfermedad y los tratamientos pueden disminuir el deseo sexual.

    Puedes hacer que la enfermedad afecte lo menos posible a tu sexualidad y a tus relaciones íntimas favoreciendo la comunicación con tu pareja.

    Si normalmente en la relación de pareja es importante la comunicación aún lo es más en estos momentos en los que pueden surgir miedos y temores. Ten en cuenta que para tu pareja también es difícil la vivencia de la enfermedad ya que puede infudir temor en iniciar relaciones sexuales o la idea de que éstas puedan causar molestias físicas.

    ¿Qué estrategias puedo seguir para mejorar mi vida sexual?

    Si tienes pareja y observas que tus relaciones sexuales se están deteriorando, y para ti
    constituyen una parte importante de vuestra relación, háblalo con tu pareja e intentar
    buscar una solución conjunta.

    Es posible seguir algunos de estos consejos:

    1. La comunicación con la pareja es fundamental.
    2. La sexualidad no es una carrera ni una competición y no es sólo genitalidad. La sexualidad es muy importante para la vida.
    3. Sexualidad y sensualidad van unidas. Disfruta de colores, olores, sonidos, música, masajes, baños relajantes.
    4. La excitación derivada de la caricia de los pezones puede verse alterada por una
    mastectomía. Es sorprendente como otras zonas asumen este papel siendo igualmente
    placenteras.
    5. Ante la sequedad vaginal puedes emplear lubricantes vaginales como la vaselina.

  • ¿Hablo a mis hijos de la enfermedad?

    Ocultar la enfermedad o evitar hablar de ella no va a proteger a tus hijos e hijas. Todos los miembros de la familia perciben, en mayor o menor medida, que algo pasa, que algo ocurre. Verán como te marchas al hospital, como hablas con el resto de la familia
    sobre algo que te ocurre, como comienzas un duro tratamiento.

    Como afronten la enfermedad depende en gran medida de cómo tú la afrontes.

    ¿Cómo y en qué momento hablo con mis hijos?

    Debes informarles. Hazlo ofreciéndoles una información sencilla, pero veraz. Cuéntales
    las cosas poco a poco, con un lenguaje sencillo y claro, y en función de su edad y nivel de comprensión. Permíteles que te pregunten y ofrece respuestas a sus dudas.

    Y déjales libres para expresar sus sentimientos ante la noticia, ofreciéndoles apoyo. Es aconsejable que les informes pronto, desde el principio, para que tengan la información cuanto antes y no imaginen nada. Además, muéstrate disponible durante todo el proceso para hablar del tema cuando lo necesiten.

    Lo mejor es que se lo comuniques tú misma, y tu pareja o su padre si lo necesitas puede ayudarte. Si lo haces con tu pareja percibirán que estáis unidos, que la familia está unida.

    Pero, ¿qué les digo para que lo entiendan?

    Lo que puedes decirle y cómo decírselo depende de la edad de tu hijo o hija. Los más mayores (a partir de los ocho años aproximadamente) necesitarán más información que los pequeños.

    Y todos, pequeños y mayores, necesitarán una información mínima:

    - La parte del cuerpo en la que está (mama/pecho).
    - El tratamiento que nos van a dar.
    - Cómo va a afectar la enfermedad a ti y a la familia.
    - Existen materiales adaptados a la infancia, por ejemplo cuentos escritos para hijos e hijas de mujeres con cáncer de mama.

    Puedes descargarte uno en: http://www.seom.org/seomcms/images/stories/recursos/infopublico/noticias/cuento.pdf

    Comunicación con los hijos
  • ¿Puedo trabajar mientras recibo el tratamiento?

    Existe la posibilidad de continuar trabajando si es lo que deseas y si tu médico/a lo
    considera conveniente dependiendo del diagnóstico, tratamiento y los efectos secundarios, de la etapa de la enfermedad y del tipo de trabajo al que te dediques.

    Algunas mujeres no interrumpen por completo su actividad laboral durante el tratamiento, aunque disminuyen el ritmo. No obstante, si eliges no trabajar o no puedes hacerlo, recuerda que tienes derecho a continuar de baja hasta que el médico considere
    y no hay por qué sentirse culpable o mal por hacerlo.

    ¿Seré capaz de volver a trabajar?

    Muchas mujeres retoman su trabajo con normalidad tras finalizar los tratamientos y ser dadas de alta por el médico/a. Te costará retomar el ritmo y la actividad laboral.

    Es recomendable que la reincorporación sea paulatina, sin forzar demasiado el organismo.

    ¿Cómo puedo mantenerme activa?

    Mantenerse activa es fundamental para afrontar la enfermedad. Mientras estés en tratamiento, el ocio y el descanso pueden ocupar tu tiempo libre. Puedes realizar actividades relacionadas con tus motivaciones. Quizás ahora descubras nuevos intereses, o puede que te apetezca aprovechar esta etapa para hacer algo diferente
    que te ayude a estar entretenida y relajada. Son muchas las opciones que puedes considerar, cursos, talleres artesanales, etc. Esto te ayudará a sentirte mejor, a relacionarte y a no aislarte.

    Ten en cuenta que si te sientes desbordada o tienes dudas, siempre estás a tiempo de pedir ayuda. Puedes pedir orientación sobre como informar a tus hijos y/o hijas, sobre la relación con tu pareja o con la familia, sobre decisiones a nivel laboral, etc.

    Recuerda que cualquier aspecto que te preocupe puedes consultarlo con un psicólogo o psicóloga, preferiblemente especialista en cáncer.

  • No sé cómo informarme sobre lo que me está pasando ni cuánto puedo saber

    Estar informada puede ser clave para empezar a afrontar la enfermedad. Es necesario
    valorar qué tipo de información necesitas en cada momento y con qué intensidad.

    ¿Dónde puedo informarme?

    La primera fuente de información es tu médico o médica, es importante establecer una comunicación fluida con este profesional para sentirte cómoda y poder preguntarle todas las dudas que te surjan.

    Junto con los médicos, los otros profesionales sanitarios podrán informarte sobre algunos aspectos en los que quieras profundizar (psicólogos/as, enfermería, fisioterapeutas).

    Folletos, guías, manuales, Internet pueden ser otras fuentes de información. Hay que tener cuidado y comprobar que el contenido y las páginas que se consulten estén avaladas científicamente o por profesionales.

    Esta guía y la información que puedes encontrar en nuestra web de la Escuela de Pacientes (www.escueladepacientes.es), así como la que se transmita en las actividades formativas de la Escuela, ha sido validada por personas expertas en cáncer de mama.

    ¿Y cómo lo pregunto?

    A veces cuando te sientas delante de tu médico o médica, los nervios o el miedo hacen
    que nos bloqueemos.

    Conoce algunas estrategias que pueden ayudarte:
    - Escribe tus preguntas en un papel antes de ir a tu médico o médica y llévalo a la consulta.
    - Plantea a tu médica o médico la necesidad de que te resuelva algunas preguntas y si podría resolvértelas en ese momento.
    - Las preguntas deberán ser directas y breves. Y las respuestas deben aclararte completamente tu duda.

    Bloc de notas

    ¿Pero cuáles son las preguntas clave?

    Elige de esta lista las preguntas que harás hoy a tu médico o médica:

    Preguntas sobre el diagnóstico:
    - ¿Qué tipo de cáncer de mama tengo?
    - ¿Qué pruebas me van a realizar? ¿Son dolorosas?
    - ¿Cuánto tiempo tardarán en darme los resultados de las pruebas?
    - ¿Tengo que seguir algún tipo de recomendación durante estos días?

    Preguntas sobre el tratamiento y los efectos secundarios:
    - ¿Cuáles son los tratamientos recomendados en mi caso? ¿Por qué? ¿Qué objetivos tienen?
    - ¿Qué efectos secundarios pueden aparecer? ¿Cómo afectarán a mi vida? ¿Cómo pueden
    cambiar mis actividades cotidianas durante el tratamiento? ¿Podré seguir trabajando?
    - ¿Cuánto tiempo pueden durar? ¿Puedo hacer algo para aliviar estos efectos?
    - ¿Qué debo hacer a fin de prepararme para recibir el tratamiento?
    - Ante alguna duda sobre los síntomas o efectos secundarios sobre el tratamiento
    - ¿dónde debo acudir o a quién puedo llamar?
    - ¿Qué tipo de intervención quirúrgica me van a hacer? ¿Cómo será la cicatriz?
    - ¿Necesitaré estar en el hospital para recibir el tratamiento? ¿Durante cuánto tiempo?
    - ¿Por qué a unas pacientes les dan tratamiento hormonal y a otras no?
    - ¿Cuáles son los riesgos o los efectos de los distintos tratamientos?
    - ¿Tendré sensibilidad normal en mis senos después del tratamiento?
    - ¿Se me caerá el cabello? De ser así, ¿qué puedo hacer al respecto?
    - ¿Cuáles son las probabilidades de volver a tener un cáncer con el plan de tratamiento
    sugerido? ¿Qué haríamos si esto ocurre?
    - ¿Experimentaré la menopausia como consecuencia de mi tratamiento?

    Preguntas sobre el seguimiento:
    - ¿Con qué frecuencia tengo que venir a revisión?
    - ¿Qué tipo de cuidados deberé seguir?
    - ¿Cómo puedo prevenir el linfedema?
    - ¿Cuándo podré reanudar mis actividades normales?

    Preguntas sobre información específica o recursos de ayuda:
    - ¿Dónde puedo solicitar ayuda psicológica?
    - ¿Debo seguir una dieta especial o hacer otros cambios en mi estilo de vida?
    - ¿Dónde puedo solicitar una consulta con el fisioterapeuta?
    - ¿Dónde me pueden informar sobre ayudas sociales? ¿Con quién tengo que hablar para recibir ayuda?
    - ¿Existen organizaciones en las que pueda obtener más información acerca del cáncer de mama?
    - ¿Puedo obtener una copia de mis informes clínicos o médicos?
    - ¿Podré tener hijos después del tratamiento?

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